Hablar y callar: una historia social del lenguaje

El propósito de Peter Burke -reconocido historiador de la cultura- en su obra Hablar y callar es describir las normas de uso del lenguaje en diversas situaciones sociales y su correlación con la nueva institucionalidad social, política y cultural que se desarrolló desde la Modernidad temprana en países como Italia, Inglaterra, Francia o España, principalmente.

La relación entre historia y lenguaje ha sido problema de investigación de la sociolingüística desde su fundación como disciplina. Incluso es posible traer a colación algunos nombres de investigadores que han ayudado a aproximar los estudios lingüísticos a otros campos, como la filosofía o la etnografía. Hablamos, por ejemplo, de Derrida, Foucault, Lévi-Strauss, Weber, Elias, que se cuentan entre los autores citados por Burke. En cambio, no es muy frecuente que la historiografía aborde el asunto de manera decidida. Burke se posiciona abiertamente a favor de esta empresa.

A cuatro observaciones han llegado los sociolingüistas acerca de los aspectos sociales del lenguaje (Burke, 1996, p. 19):

  1. Diferentes grupos sociales usan diferentes variedades de la lengua.

  2. Los mismos individuos emplean diferentes variedades de lengua en diferentes situaciones.

  3. La lengua refleja la sociedad o la cultura en la que se la usa.

  4. La lengua modela la sociedad en la que se la usa.

Admite Burke que en esta formulación simplificada esos cuatro puntos pueden parecer obviedades; sin embargo, y a pesar de todas las evidencias, se trata de premisas que se han incorporado solo parcialmente a los problemas de investigación de la historia social (Burke, 1996, p. 19).

Las situaciones documentadas por Burke se relacionan con la conversación -tanto en una órbita familiar como en lugares públicos y situaciones de alta formalidad-, las actividades académicas, el registro de información en diversos tipos de formatos, actividades protocolarias e incluso, aunque de manera tangencial, el desarrollo de la primera prensa periódica, su producción y recepción.

El uso social del lenguaje y su regulación reviste una dimensión política, que se vincula directamente a las transformaciones modernas de las estructuras de poder y de la cultura política (Burke, 1996, pp. 43-44):

La pregunta histórica evidente que debemos hacer en este punto es: ¿desde cuándo los Estados consideraron las lenguas habladas por sus ciudadanos como cuestiones que incumbían a su quehacer? La respuesta igualmente evidente parece ser: desde el surgimiento del nacionalismo que se produjo a fines del siglo XVIII y desde la asociación entre lengua e identidad nacional formulada por Herder y otros intelectuales de aquella época.

No solo el habla interesa al libro, sino -como reza su título- también el silencio. El historiador identifica dos tendencias sociales características de la Modernidad temprana, que habrían tenido especial incidencia en la creciente valoración del silencio. Por un lado está la concentración del poder y la represión de las ideas políticas, o por lo menos de su manifestación en público:

El surgimiento de la monarquía absoluta parece acompañado por un predominio del silencio en la esfera política. El creciente número de espías que trabajaba al servicio de los gobiernos hacía sumamente peligroso hablar en público sobre cuestiones políticas, en tanto que, por otro lado, la conducta en la corte estaba sujeta a un control cada vez más estricto, como lo documenta el modelo de las cortes de Madrid y Versalles (Burke, 1996, p. 172).

Por otro lado, las transformaciones de la privacidad:

El gran número de manuales sobre el arte de la conversación que circulaba en Europa en el período moderno temprano sugiere un interés cada vez mayor por el autocontrol en la esfera privada o en la esfera doméstica, en otras palabras, el surgimiento de lo que Norbert Elias solía llamar “civilización” y Michel Foucault “disciplina” (Burke, 1996, pp. 172-173).

Antes que nada, Hablar y callar se evidenció en su momento como un ejemplo elocuente de historia social y de su metodología. Debería también considerarse un título ineludible de la bibliografía sobre historia de la comunicación e historia de las instituciones sociales de la Modernidad.

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