Nuevos medios, ¿nuevos referentes?

En otra publicación ya hicimos un repaso sumario de las principales tradiciones de estudios de los medios. La pregunta ahora es, ante la aparición del fenómeno que se ha dado en llamar “nuevos medios”, ¿que hacemos con dichas tradiciones? O sea, ¿deberíamos adaptar los referentes para encontrar explicación a nuevas realidades? ¿Deberíamos desarrollar referentes innovadores y desechar las viejas tradiciones? O, por último, ¿es que los nuevos medios son solo una adaptación de los viejos medios y, por lo tanto, con las tradiciones ya probadas tenemos suficiente?

Primero que nada, tratemos de contextualizar el término.

Podríamos incluso identificar en la historia reciente la aparición de unos viejos nuevos medios. Estoy hablando de los dispositivos audiovisuales y sus lenguajes, que desde mediados del siglo XX alteraron el clima de los estudios de la comunicación.

C. Scolari (2008) observa que históricamente los medios de comunicación han impulsado dos tendencias características del mundo contemporáneo: la inmediatez temporal y la condensación espacial. De acuerdo. Esta afirmación sería válida para todos los medios de masas, pero alguna manifestación específica podríamos encontrar en el caso de los medios audiovisuales, ¿o no? Sirva de refuerzo de esta tesis el ejemplo que aporta el mismo autor:

Un evento histórico sintetiza ambas tendencias -nos referimos a la inmediatez temporal y a la condensación espacial-: la transmisión en directo y mundial del descenso sobre la superficie lunar de Neil Armstrong en julio del 1969.(Scolari 2008, p. 275)

El maestro de Marshall McLuhan, Harold Innis, se había ocupado de ese fenómeno de transformación de la espaciotemporalidad por efecto de la innovación tecnológico-mediática y lo había retrotraído hasta la Antigüedad.

Su famoso discípulo siguió esa línea de análisis, pero con un énfasis en la observación de los medios contemporáneos (audiovisuales). Como sabemos, las reflexiones de McLuhan (1994) quedaron condensadas en varios aforismos y probablemente el mas recordado es el medio es el mensaje.

Pero entonces, ¿los nuevos medios no son solo los digitales?

Desde luego, cualquier medio ha sido nuevo en su momento. Si usamos esta expresión para referirnos específicamente a los medios digitales en realidad es porque a lo que queremos apuntar es al cambio cultural que ellos están catalizando.

La comunicación digital se caracteriza por la convergencia de tres tecnologías: teléfono, televisión y computación (Scolari 2008, cit. en Renó y Flores 2012, p. 45). Eso, en lo que respecta a la tecnología. Pero también los lenguajes presentan rasgos que no podemos identificar en los viejos medios analógicos. De la combinación de tecnología y lenguaje resultan algunos principios característicos de los medios digitales (Manovich 2006):

  • Representación numérica
  • Modularidad
  • Automatización
  • Variabilidad
  • Transcodificación

Podemos también afirmar que la aplicación empírica de estos principios da por resultado que los medios digitales ofrecen nuevas opciones de relaciones con sus usuarios, representadas en la hipertextualidad, la hipermedialidad y la interactividad (hasta podríamos agregar el rasgo de la movilidad).

Lo que podemos llamar los viejos medios se diferencian de los nuevos medios, precisamente, por esa condición dual que se verifica en el caso de estos últimos, en la que las diversas tecnologías se integran gracias a un proceso de digitalización y, a la vez, las narrativas tienden hacia la diferenciación y la utilización de plataformas múltiples. (Campalans 2013)

¿Consecuencia? Que el tiempo de las hipermediaciones digitales es policrónico, reticular y discontinuo:

Como ya dijimos, la idea de una aldea global viendo a la misma hora el mismo programa de televisión se vuelve cada vez más insostenible (Scolari 2008, p. 281)

Ya no podemos tener la certeza -que si nos ofrecían los viejos nuevos medios (audiovisuales)- de que todas las audiencias de un mismo producto mediático se encuentren haciendo lo mismo a la misma hora: consumiendo información. En cambio, el público de los nuevos nuevos medios (Levinson) es fragmentado, móvil y voluntarista: puede ser tanto consumidor pasivo de productos envasados como actor activo de un flujo de  autocomunicación de masas (Castells).


Referencias

Campalans, C. (2013, septiembre 5). El mundo digital y la web 2.0, http://www.carolinacampalans.com. Disponible:

https://carolinacampalans.com/2013/09/05/el-mundo-digital-y-la-web-2-0/

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

Levinson, P. (2013). New New Media. New York: Pearson.

Manovich, L. (2006). El lenguaje de los nuevos medios. Buenos Aires: Paidós.

McLuhan, M. (1994). Understanding media: The extensions of man. Cambridge: MIT.

Renó, D. & Flores, J. (2012). Periodismo transmedia. Madrid, Fragua.

Scolari, C. (2008). Hipermediaciones. Barcelona: Gedisa.

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