Nuevo periodismo y “noticia” en Colombia

Podemos considerar los formatos periodísticos como artefactos culturales. Por un lado, su generación responde a unas condiciones sociales históricas, que demandan y a la vez catalizan el desarrollo de determinados lenguajes. Por otro lado, la historia de la profesión periodística es también la historia de su propia cultura interna. Una profesión llega a legitimarse socialmente en la medida en que es capaz de desarrollar un conjunto de normas, valores y convenciones, que definen su propio estatus, sus modos de actuación, los procesos necesarios para elaborar sus productos y su posicionamiento ante la sociedad. La cultura de una profesión, en todo caso, no se define unilateralmente, sino que es producto de la conversación que establece con los actores del escenario social que ha presenciado su nacimiento y desarrollo.

Los formatos periodísticos responden a esas convenciones profesionales y son un producto histórico. Así, en el primer escenario del periodismo, que se caracterizó en la mayoría de países por una inclinación doctrinaria y una ideología expresa, el formato predominante fue el del ensayo moralizante.

El formato informativo -la noticia, al fin y al cabo- surge en el contexto de una sociedad en transformación, decididamente encaminada a la consolidación del modelo económico capitalista, que valora el cambio y la movilidad social (al menos, en las esferas sociales superiores). A partir de algún momento hacia las postrimerías del siglo XIX, se hizo costumbre hablar de un “nuevo periodismo” para referirse a aquél que privilegiaba la información de actualidad, expresada en textos breves y con un lenguaje simplificado. Esta transformación de las convenciones del lenguaje periodístico se manifestó en la mayoría de las excolonias europeas en las Américas y recibió el más decidido empuje de parte de la naciente prensa popular de la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos. Colombia, en cambio, presenta un panorama algo diferente.

Medios colombianos (línea de tiempo)
Historia de los medios colombianos (línea de tiempo).

Vallejo Mejía (2006, p. 15) repara en un aspecto de la historia del periodismo colombiano que puede resultar particularmente llamativo: aquí es la prensa de orientación conservadora la que aboga por la introducción de los nuevos formatos. La explicación estaría en el hecho de que los conservadores habían accedido a las esferas de poder y su misión, entonces, era conservarlo. Los liberales, en cambio, debían luchar por conquistar el poder y el periodismo doctrinario, heredado del antiguo escenario, se ofrecía como instrumento para dicha empresa.

Primera edición del diario El Espectador, 22 de marzo de 1887
Primera edición del diario El Espectador, 22 de marzo de 1887

Afirma Vallejo Mejía (2006, p. 17) que la introducción en Colombia del formato de noticia no fue fácil y muchas veces el nuevo lenguaje fue incomprendido por parte del público nacional. A fines del siglo XIX, ese “nuevo periodismo” informativo estuvo representado principalmente por El Telegrama, editado desde 1886 por Jerónimo Argáez, y El Correo Nacional, fundado en 1890 por Carlos Martínez Silva. En cambio, El Espectador, cuya etapa antioqueña se iniciaba en 1887 (es decir, también en el marco del antiguo régimen del periodismo), se decantó por una línea editorial marcada por los temas políticos y decididamente partidaria de la causa liberal.

A pesar de estas segmentaciones ideológicas iniciales, el nuevo formato de la noticia irá paulatinamente demostrando sus bondades. El público, por su parte, irá habituándose a un consumo mucho más dinámico de informaciones de actualidad. En esta transformación de los hábitos de consumo de la información periodística tienen que haber influido las nuevas tecnologías tanto de la transmisión de la información como del transporte físico de personas y productos (incluyendo los productos periodísticos), que impulsaron la competencia entre los medios para anticiparse en la oferta de informaciones y reforzaron la satisfacción de los consumidores de saberse oportunamente informados.

Ya en pleno siglo XX, incluso los diarios más ideológicos, como El Colombiano y El Siglo (conservadores) o El Tiempo y el propio El Espectador (liberales) acabarían adoptando el formato de la noticia (Guasch, 1990).

No bien el formato de la noticia iniciaba su lento camino hacia la legitimación como lenguaje periodístico,  a la prensa escrita le nacía competencia: los medios audiovisuales.


Referencias

Guasch, J. M. (1990). La Prensa en Iberoamérica. En P. Albert (Ed.), Historia de la Prensa (págs. 149-183). Madrid: Rialp.

Mejía, M. (2006). A plomo herido: Una crónica del periodismo en Colombia (1880-1980). Bogotá: Planeta.

 

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