Qué, cómo y por qué de un reportaje histórico

Durante la presentación del primer estado de avance del proyecto de Historia del periodismo surgieron algunas ideas sobre el reportaje o el documental histórico, que conviene que sistematicemos. Por cierto, tengo que dar las gracias a los y las estudiantes del curso por sus aportes, así como a algunos colegas que respondieron a la petición de ejemplos que hice por redes sociales.
Por qué
Diferentes motivos pueden inspirar un reportaje histórico. Lo más habitual es recurrir a este género cuando se cumple una efemérides. Así, el diario británico The Guardian preparó un especial interactivo sobre la I Guerra Mundial, ahora que se cumplen 100 años de la fecha en que se desató ese conflicto.
A global guide to the first world war   interactive documentary   World news   theguardian.com
También es el caso del reportaje que está realizando un grupo de estudiantes del curso, dedicado a la toma del Palacio de Justicia, ocurrida en Bogotá el 6 de noviembre de 1985. Otro grupo está investigando las comunicaciones relacionadas con el Festival de Woodstock, a propósito de que acaban de cumplirse 45 años de la celebración de dicho evento masivo.
Puede que la realización de un reportaje histórico se justifique por la aparición de nuevos datos, nuevas fuentes o porque en la actualidad disponemos de más elementos de contexto, que permiten actualizar el análisis o establecer nuevas correlaciones. Tenemos un ejemplo de este caso en La ciudad de los fotógrafos. Este premiado documental de Sebastián Moreno cuenta las historias gráficas contenidas en los registros realizados por fotógrafos (profesionales o espontáneos) durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. Esos registros estuvieron mucho tiempo vedados al conocimiento público y Moreno los recupera para reconstruir el contexto político y social de la época.
La disponibilidad de nuevas técnicas, que permiten un mejor análisis o una contextualización más acurada o, incluso, una nueva forma de presentación, con mayor capacidad de detalle, también puede ser la base de un reportaje histórico. Puede considerarse el caso del especial interactivo 40 años del golpe militar del diario chileno La Tercera. Este trabajo no relata hechos desconocidos hasta la fecha, pero el uso de técnicas gráficas interactivas permite al usuario elegir la forma de acceder a la información, el grado de profundización al que prefiere acceder o también puede elegir entre un enfoque más analítico o más contextualizador.
Un relato de ficción o docuficción puede actualizar la vigencia o el interés por unos hechos del pasado. Es una tendencia que ha cobrado auge en los últimos años. Esta forma de intertextualidad transmediática ha dado origen a Los casos de la VicaríaSe trata de un proyecto del Centro de Investigación y Publicaciones de la Universidad Diego Portales, que traduce al lenguaje periodístico cada uno de los casos reales que inspiran los diferentes episodios de la serie Los archivos del Cardenal, de Televisión Nacional de Chile. En Colombia, la serie Escobar, el patrón del mal de Caracol TV ha coincidido con la publicación de una serie de especiales sobre este narcotraficante, tanto en la misma cadena como en otros medios (por ejemplo, RCN Radio publicó un especial periodístico y RCN Televisión emitió el documental Pablo Escobar, ángel o demonio), ya sea porque el año pasado se cumplieron dos décadas de su muerte o -podemos presumir- por una estrategia de intertextualidad con respecto a la emisión de la serie.
Cómo
En primer término, precisemos que un relato histórico puede ser transversal o longitudinal. En otras palabras, se puede hacer historia de un momento particular del pasado o se puede desarrollar un seguimiento diacrónico de la evolución de un fenómeno a lo largo de cierto periodo. Lo mismo puede aplicarse al reportaje o al documental histórico.
A la hora de plantearnos cómo presentamos el reportaje, deberemos tener en cuenta que los diferentes formatos y plataformas tienen una incidencia en el propio relato y en el discurso histórico-periodístico.
Mientras los formatos escritos (ya sea impresos o digitales) permiten un mayor desarrollo de los temas y una descripción más detallada de relaciones complejas, los formatos audiovisuales facilitan la reconstrucción sensitiva de escenarios. El audio tiene un notable potencial para provocar la evocación y estimular la imaginación y es también muy recomendable para la presentación de testimonios orales, por su familiaridad con las situaciones cotidianas de conversación. La imagen audiovisual, por su parte, ofrece la analogía del testimonio, sugiere al espectador la idea de ser testigo de una evidencia histórica. En la actualidad, los lenguajes hipermediáticos tienen la ventajosa característica de que permiten integrar diferentes tipos de fuentes y, al mismo tiempo, contextualizar con mayor capacidad de detalle. Si vamos más allá todavía, diremos que la narrativa transmedia, que se hace posible a partir del uso de las plataformas digitales, favorece la apropiación significativa de los relatos por parte de los usuarios de la información. Tampoco hay que infravalorar el potencial de la ilustración para contar relatos históricos. En este ámbito conocemos relevantes firmas. El trabajo de Joe Sacco es un buen ejemplo.
Portada de Maus (A. Spiegelman)
Portada de Maus (A. Spiegelman)

Este periodista e ilustrador, que se define a sí mismo como “historietista”, “narró” en un solo dibujo, sin texto, la batalla del Somme (I Guerra Mundial).

Al grupo de trabajo que eligió hacer su proyecto de Historia del periodismo en este formato, desde un inicio les he insistido en la capacidad de la historieta para contar historias de vida. Esta, de hecho, es la opción de Maus, la famosa novela gráfica en que Art Spiegelman recreó las memorias de su padre, como superviviente del holocausto nazi.
Qué
No debemos pensar que los datos necesarios para un reportaje histórico los encontraremos únicamente en los archivos documentales. También debemos recurrir a fuentes vivas, siempre que sea posible.
Entre las fuentes documentales que tendremos en cuenta, están los archivos de documentos administrativos. Al respecto conviene recordar que actualmente la mayoría de administraciones públicas cuentan con una política de open data, pero en otros tiempos los archivos de documentos públicos no estaban abiertos al público, sino que formaban parte de los arcanos de la administración del Estado, con lo cual no siempre resultará del todo expedita la consulta de documentos antiguos. La prensa conforma otro de los archivos que permiten interpretar un escenario histórico, pero habrá que contextualizar adecuadamente sus textos, ya que responden a unas lógicas históricas de selección y jerarquización de la agenda informativa.
Los archivos de fotografías históricas pueden presentar inconvenientes relacionados con la dificultad de verificación y la pérdida de calidad, derivada del paso del tiempo. También habría que considerar que tanto los encuadres de las imágenes como los criterios de curaduría de los archivos responden al contexto histórico, lo cual tiene repercusiones para la constitución del discurso.
El video y, en general, los recursos multimedia son una tecnología bastante reciente. Por ello, como registro de realidad sólo resultarán útiles para hechos de poco más de un siglo de antigüedad. Hay que recordar, asimismo, que los registros cinematográficos realizados durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda estaban hechos con fines de propaganda. Es lo que sucede, a modo de ejemplo, con El triunfo de la voluntad, la decisiva pieza dirigida por la cineasta Leni Riefenstahl para documentar el congreso del partido nazi en la ciudad alemana de Nürnberg. La etnografía visual ha ayudado mucho a entender este carácter histórico de la construcción del discurso audiovisual y también a valorar los archivos audiovisuales para el relato histórico. Sobre los problemas para considerar el archivo audiovisual como testigo directo y fidedigno de la realidad, recomiendo ver el documental El testigo incómodo, de Televisión Española, sobre la práctica del periodismo empotrado, que empieza a desarrollarse después de la Guerra de Vietnam.
Archivo Temas   El testigo incómodo  Archivos Tema   RTVE.es A la Carta
Entre las fuentes humanas, podemos distinguir el papel de las fuentes expertas y el de los testimonios. Las fuentes expertas pueden ser historiadores, científicos sociales de diversas especialidades, expertos en temas determinados o incluso otros periodistas. Con respecto a las fuentes testimoniales, hay que destacar el valor que tienen las historias de vida. Este tipo de fuente contribuye a aproximar el reportaje a modalidades históricas como la historia desde abajo o la microhistoria.
Los datos que podemos recabar a partir de estas fuentes los podemos someter a ciertos procedimientos de análisis, que podrán combinar las técnicas habitualmente empleadas en periodismo con otras que son características de la historiografía. Los procedimientos etnográficos y el análisis textual destacan como formas tanto de recolección como de análisis de la información. Pero no sólo los enfoques cualitativos forman parte de la caja de herramientas para la elaboración de un reportaje histórico. El big data y la estadística también deberían formar parte del instrumental de los periodistas que desarrollan un relato histórico.
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