Espacios y tiempos de las audiencias

La definición del concepto de audiencia es un problema de tiempo y espacio (o de espaciotemporalidades, como dice Scolari, 2008). McQuail (1997) insinuó este fenómeno, al explicar que, en la historia de los medios de comunicación, las audiencias propiamente tales aparecen junto con el cine. Según este autor, este medio reorganizó al público, como grupo que se reúne en un lugar determinado, para vivir una misma experiencia de comunicación, al mismo tiempo.

En la actualidad, esa condición espaciotemporal de la constitución de las audiencias masivas estaría saltando por los aires, debido a la irrupción de las tecnologías digitales, los medios sociales, nuevos medios e, incluso, los “nuevos nuevos medios” (Levinson, 2013), los cuales provocan la sensación de que “los viejos espacios se reducen y que las agujas del reloj giraran más rápido” (Scolari, 2008, p. 275).

Y nuevas denominaciones se postulan como sustitutas de las viejas audiencias. Saltan a la palestra términos como comunidades inteligentes (las smarts mobs, que defendió en su momento H. Rheingold, 2004), las comunidades de fans (H. Jenkins ha teorizado, incluso, sobre la cultura de fanfiction; Jenkins, 1992, 2006), o -uno de los conceptos que está logrando más éxito en la discusión conceptual- los prosumidores.

En la actualidad, los estudios de medios tienden a preferir hablar de usuarios, antes que de audiencias. Sin embargo, aún se mantiene vigente todo un campo de estudios conocido como medición de audiencias.

La idea de poder medir e incluso predecir el comportamiento de las audiencias está en directa relación con la verticalidad de la comunicación de masas. Los diseños metodológicos utilizados hasta ahora se adecuaban a la investigación empírica de unas modalidades de consumo y recepción de los contenidos mediáticos que estaban marcadas por la mediación un emisor/muchos receptores. En el escenario de las mediaciones digitales, la interacción puede mantener las características del consumo de medios de masas, pero también puede dar origen a variadas modalidades de hipermediación. De manera que los métodos de investigación de estas interacciones deberían adaptarse a la no-linealidad. Por otro lado, hay que tomar en cuenta que la transformación de la comunicación en el nuevo escenario es, sobre todo, de tipo cultural. El quiebre de la pasividad de las audiencias sólo en parte tiene que ver con la disponibilidad de la tecnología digital. El otro factor a tener en cuenta es el cambio de la cultura comunicativa. Por lo tanto, un diseño de investigación del uso (que ya no es mero “consumo”) de los medios debería incorporar procedimientos destinados al conocimientos de los aspectos culturales de las interacciones comunicativas. En otras palabras, los métodos interpretativos cobran más relevancia que nunca.


Referencias

Jenkins, H. (1992). Textual Poachers: Television Fans and Participatory Culture (Studies in Culture and Communication). Nueva York: Routledge.

Jenkins, H. (2006). Fan Fiction as Critical Commentary. Confessions of an Aca-Fan, The Official Weblog of Henry Jenkins, September 27, 2006. Online: http://henryjenkins.org/2006/09/fan_fiction_as_critical_commen.html. Consulta: 11/09/2014.

Levinson, P. (2013). New New Media. New York: Pearson.

McQuail, D. (1997). Audience Analysis. Londres: Sage.

Rheingold, S. (2004). Multitudes inteligentes: la próxima revolución social. Barcelona: Gedisa.

Scolari, C. (2008). Hipermediaciones. Barcelona: Gedisa.

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